Saturday, July 26, 2008

A Quien le Sirva el Sayo

No hace mucho leí en la internet un escrito muy bueno (estoy casi seguro que de Emilio Ichikawa) que observaba cómo trincheras diametralmente opuestas (el exilio cubano y la dictadura castrista) han blandido por años exactamente los mismos símbolos, personalidades y conceptos (la bandera, Jose Marti, la patria, etc) para enunciar ideas completamente divergentes.
Recordando hoy tales cosas, pienso en un excelente poema de Gabriel Celaya, popularizado por Paco Ibáñez, en los años ‘70 y que generalmente se asocia con la lucha de los movimientos comunistas de por aquellos años.
Hoy la he vuelto a escuchar, pero en lugar de evocarme guerrillas latinoamericanas y banderitas rojas, la canción me dibujó la ya exasperada voz de otro pueblo, desesperado porque llegue un cambio para por fin no ser mas parte de aquel paraíso contrahecho por el que tanto luchaban los que otrora enarbolaban estos cantos como un himno al futuro.



LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO
Gabriel Celaya
España, Hernani, Guipúzcoa (1911-1991)

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

4 comments:

Ernesto Menéndez-Conde said...

Hombre, esta es una cancion maravillosa, que escuche en Cuba en voz de varios interpretes: el grupo Mayoaguacan (se escribe asi? quien se acordara de ellos?) la incluyo en su repertorio. Serrat tambien la canto.
El poema de Celaya es igualmente exaltante. Para mi la poesia es algo casi diametralmente opuesto a lo que el postula; pero ese es, creo, uno de los grandes poemas de nuestra lengua. Muchas gracias por este post y por el giro, la inversion ideologica que has hecho de lo que, efectivamente, fue casi un himno de los comunistas (no solo en Cuba; sino tambien en Espana y en toda America Latina).

Al Godar said...

A mi también me gusta la canción. Y es cierto que el poema se adapta bien a la situación actual de Cuba.
Del grupo Mayohuacán yo me acuerdo con agrado. Pero no de cuando llegó a ser uno de los grupos insignia de la Canción cubana en los noventas, sino de sus inicios, cuando era un grupo de muchachos sin mucha orientación, como no fuera hacer música. Por cierto, yo un dia toqué guitarra de acompañamiento con ellos, durante uno de sus ensayos a principios de los 70's. Tan desesperados estaban por tocar y tan faltos de apoyo, que yo tuve que secundarlos. De más está decir que yo era y seguí siendo, malísimo en la guitarra, pero ellos fueron amables y no me criticaron.
Saludos,
Al Godar

GeNeRaCiOn AsErE said...

En talla con la capacidad de apropiarse de las canciones y las cosas para re interpretarlas según convenga. Por eso el arte va por encima del artista y prevalece a su contexto histórico.

Betty said...

molaba el Mayohuacán ochentiunero...por cierto, todavía existen, luegon cantan? Oye Al, estabas en la movida musical de lleno;-)
Bueno el poema de Celaya, transpira ganas de hacer, es un poema no-lánguido, justo lo contrario...me gusta